Con capacidad para comunicarse con el resto de vehículos

Toyota avanza en el desarrollo de su coche autónomo

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Toyota avanza en el desarrollo de su coche autónomo
Antonio Moraleja
Antonio Moraleja
En la carrera por el desarrollo del coche autónomo perfecto, Toyota sigue añadiendo elementos que garanticen las seguridad de este tipo de vehículo como, por ejemplo, la posibilidad de comunicarse con el entorno.


Son muchos los fabricantes que se encuentran inmersos en la carrera por el desarrollo del coche autónomo, pero algunos destacan por encima del resto con la búsqueda de soluciones innovadoras y alternativas para garantizar la seguridad de este tipo de vehículos. Un aspecto muy importante si tenemos en cuenta los accidentes mortales producidos recientemente por estos coches, que han provocado un aluvión de críticas en la opinión pública. Toyota es uno de esos fabricantes preocupados por la seguridad, y en el desarrollo de su coche autónomo ha decidido potenciar la «comunicación» de sus modelos para que puedan comunicarse con el resto de vehículos y el entorno para informar en tiempo real.

Toyota ya fue la primera marca en el mundo en ofrecer en 2015 esta tecnología en sus modelos y en los de Lexus, eso sí, sólo en Japón. Desde entonces, la firma nipona ha vendido más de 100.000 coches con capacidad para comunicarse con el entorno.

600.000 accidentes menos cada año en EE.UU.

Este sistema se desarrolla mediante un sistema de comunicaciones de corto alcance, operativo hasta 300 metros y con capacidad para la transmisión de datos 10 veces por segundo. Además, este sistema DSRC no necesita de una línea de teléfono móvil ya que se basa en tecnología inalámbrica para la conexión.

A nivel económico, la NHTSA americana señaló en 2017 que el sistema podría tener un coste de entre 135 y 300 dólares por vehículo, lo que supondría unos 5.000 millones de dólares al año. Con esta inversión, se podrían evitar hasta 600.000 accidentes cada año y reducir los costes derivados de ellos en más de 70.000 millones.

Toyota pretende lanzar los primeros coches con estas capacidades en EEUU en el año 2021. La idea es que la mayoría de su gama lo incorpore a mediados de esa década.